Adaptando el método

www.gamisolution.comCuando se realiza un taller de estimulación cognitiva para un grupo de personas, dicho grupo suele estar formado por usuarios que comparten características en común: puede estar compuesto por mayores, niños, personas con síndrome de down, etc. Sin embargo, entre todas ellas existirán ciertas diferencias que debemos tener muy en cuenta a la hora de diseñar una sesión. Las diferencias más importantes a tener en cuenta son las culturales, sociales, de sexo y de nivel de estudios.

Cuando hemos trabajado con grupos de personas mayores, por ejemplo, el primer día preguntamos si hay alguien que no sepa “las letras y los números”. Es relativamente común, sobre todo en zonas rurales, encontrar gente que no ha tenido la oportunidad de ir al colegio. Algunas de estas personas sienten vergüenza por no saber leer ni escribir, así que es necesario tratar el tema de manera natural y dejarles claro que si se pregunta es para adaptar las actividades de manera que todo el grupo pueda hacerlas sin problema. En los entornos en los que hemos impartido nuestros talleres existen profesionales que enseñan a leer y a escribir a los mayores que estén interesados en aprender, de modo que también aclararemos que, aunque podremos corregir faltas de ortografía si es necesario, ese no es nuestro objetivo, sino “mejorar la memoria”, que es la mejor manera de que lo entiendan.

www.gamisolution.com¿Qué hacemos en el caso de tener en la clase gente que no sepa leer ni escribir? Existen multitud de actividades de tipo oral que estimulan el lenguaje, así que centramos nuestros esfuerzos en actividades como la denominación, que consiste en hallar palabras que cumplan con unos requisitos determinados. Un ejemplo es decir nombres de colores, de animales, de muebles, etc.; es decir, elegir un tema que contenga suficientes palabras como para poder estar unos 10-15 minutos dándole vueltas. Comenzando por un usuario, hay que seguir en orden de posición y volver al primero sin que se pueda repetir ninguna palabra que ya se haya dicho; de esta manera, la actividad se vuelve cada vez más difícil, dado que se van agotando las posibilidades. No hay que apremiar a las personas a que den una respuesta, sino dejarles pensar el tiempo suficiente para que tenga lugar la estimulación. Los silencios suelen inquietar tanto a la persona a la que le toca el turno como a los compañeros, que intentarán decirle una palabra para terminar con su “sufrimiento”. Esto es normal que ocurra al principio, pero podemos aprovechar e introducir una estrategia para que los demás, que estarán pensando su palabra para cuando les llegue el turno, realicen un esfuerzo adicional: no es válido “chivarle” una palabra a la persona a la que le toque decirla, pero sí darle una pista. De esta forma, pensando la manera de dar pistas, los usuarios, sin darse cuenta, realizan un esfuerzo cognitivo adicional.

Como hemos visto, la actividad de denominación está bien adaptada para todos los públicos. Pero las temáticas también hay que adaptarlas. Hay que elegir temáticas neutrales, que por temas culturales y/o sociales no ofrezcan ventaja a unos sobre otros si no es de forma fortuita: los deportes, por ejemplo, son un tema que en personas mayores dominan más los hombres, mientras que la cocina es de dominio femenino (nótese que hacemos hincapié en que hablamos de personas mayores, que provienen de una época en la que los roles de género estaban muy definidos).

Una buena temática para esta actividad de denominación suele ser nombrar pueblos de la provincia en la que se encuentren los usuarios, pero si en el grupo hay gente procedente de otros lugares, hay que extender el límite a una comunidad o incluso un país entero, de manera que todos los usuarios tengan, a priori, las mismas posibilidades.

www.gamisolution.comPor último, el mayor reto que nos encontramos consiste en salvar las diferencias entre el nivel cultural de todos los usuarios. En el ejemplo de denominación que venimos poniendo, es harto complicado, dado que una persona cuyo nivel cultural sea alto dispondrá de mayor vocabulario y más conocimientos que la media. No obstante, si acudimos a temas cuyo contenido sea cotidiano y habitual para todos por igual, esta diferencia se reduce. Obviamente, no es lo mismo pedir que se nombren capitales de estado, que intentar que recuerden cosas que se suelen encontrar exclusivamente en un baño. El truco es pensar siempre en cosas a las que todo el mundo tenga acceso normalmente.

De esta manera, la satisfacción de los usuarios de nivel supuestamente inferior o que se caractericen por tener alguna diferencia fundamental con el resto del grupo será muy alta al comprobar que están en igualdad de condiciones y son capaces de participar y acertar tanto como los demás, lo cual incidirá muy positivamente en su motivación y su autoestima.

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